lunes, 19 de septiembre de 2016

Yo viajo sola. Sobre los dos femicidios sucedidos en Ecuador.

En enero me fui con una amiga un mes a Colombia. No viajamos solas, las dos mayores de edad, y obviamente, nos acompañaba el entusiasmo de conocer un lugar nuevo. 
Algo que nunca me voy a olvidar es de un viaje en taxi... la que lo conducía era una mujer de unos treintilargos. Colombiana obviamente. Durante todo el viaje que fue más o menos de unos veinte minutos, la mujer nos preguntó muy entusiasmada sobre nuestra estadía allá. Estaba muy sorprendida de nuestra "valentía" decía ella. El diálogo que más recuerdo es este: 
-... Si, y en unos días nos vamos a Santa Marta.
-Que? En serio? Pero que niñas mas A V E N T U R E R A S. Por dios niñas, ustedes sí que lo son. Y que dicen sus padres?
-Que nos van a decir? Ya somos mayores de edad, trabajamos, estudiamos. Son nuestras vacaciones.
Aventureras, sí, aventureras. Aventureras porque nos vamos a de viaje con la plata que hicimos laburando. Porque cruzamos la frontera. Aventureras porque salimos de noche por Cartagena. Aventureras, quizá, porqué vamos a la playa en maya y usamos colaless. Aventureras porque tomamos birra y hablamos con colombianxs. Aventureras porque no nos fuimos con un grupo que tenga al menos algunos varones. "Aventureras", por hacer lo que nos da ganas de hacer... somos aventureras. 
Después de leer Teoría King Kong (un libro que te revuelve todas las ideas que parecían estar cómodamente ordenadas), te das cuenta que con poner un pie en este mundo, si sos mujer, ya tenés violencia garantizada. Piropos en la calle, tipos desconocidos que te hablan en el transporte público, personas que te preguntan si tenes novio antes de preguntarte como estás, pibitos que te tocan el culo en los boliches, etc. Ese libro me liberó un poquito más. Ya fue, si me gusta pintarme me pinto, si me gusta ponerme una minifalda me la pongo, si quiero ser polígama esta bien, si quiero ser monógama, también. Si no quiero depilarme también, si me encanta depilarme también. Si no me gusta usar tacos también, si amo los tacos aguja también. A veces, con las mejores intenciones, creemos que somos más feministas dejando de hacer cosas que "pertenecen a los mandatos patriarcales". "Ay pero que te importa tener sexo aunque estés indispuesta?" Frase que he escuchado en más de una conversación. Y mirá, me incomóda, y no me hace más feminista hacer algo que no tengo ganas de hacer. Al contrario. 
Así nos volvemos locas. Lxs machistas nos dicen que no viajemos, que no nos vistamos así o asá. Algunxs feministas también nos dicen a otras feministas como debemos sacarnos 10 en ser anti-patriarcales, también nos dicen que nos vistamos así o asá. Y entre todas esas cosas que nos dicen como debemos ser, estamos nosotras, ahí, tratando de vivir en paz. Toda la culpa la tienen los asesinos. TODA. ABSOLUTAMENTE TODA.
Por eso, ya fue, esto no es un himno a "des-cuidarnos", ni tiene intenciones de sonar a "rebelde sin causa"... Pero yo quiero seguir viajando. 
No se trata de ser aventurera como dijo la taxista, sino de vivir. 
Dejen de condenarnos, dejen de matarnos. 
hace como 38 grados en Buenos Aires.
o más. porque ahí estas.
y ahí estoy yo:
esperando un subte que llega y no llega. con la compañia de un libro de Freire en la mano izquierda.
la voz de una propaganda política de una persona que todo lo pinta de amarillo. la tristeza de estar obligada a escucharlo.

la desaceleración del pensamiento cuando se piensa en si hay un fin último a toda esta locura.
percatarme de que tengo 19 años y hace 20 mínimo que sufro de ansiedad.
la ansiedad de las conjeturas a la velocidad de la luz. 
de la veracidad de esas conjeturas en mi super ego.
y que después de todo,
no me sirve para nada,
tenerlas. 
me quedan en el bolsillo dando vueltas.
en el cerebro aplastando la espontaneidad. 

la cabeza en la almohada dibujando los colores de ese ataque de mañanismos.
mañana, mañana.
canta el pájaro fisura y pum:
la maldita ciudad se despierta. 
todos te ven de nuevo.
el sol te pega en la cara.
algún chabón te piropea por la calle
algún bebé llora en el transporte público
alguna señora vomita un comentario gorila
y seguramente,
el conductor del bendito colectivo,
escupe alguna puteada hacía alguien o hacia él también.

y esas ganas de escurrir la ciudad.
de ver que cae por ahí.
de escurrirlos a todos y de escurrirte.
"relajá" te diría.
"relajemos" nos diría.

por eso salgo a caminar por la noche.
porque de una vez por todas,
finalmente,
puedo ver a mi manera,
las estrellas.
(y sin un porqué)

canela feminista

leí en algunas páginas de internet que tomar te de canela hace que te baje.
así que me tape la nariz (la canela no me gusta) y me re tomé dos sobrecitos. 
curioso como muchas personas preguntaban si el té de canela era abortivo. 
muchas mujeres preocupadísimas preguntaban si tomar litros de ese tecito mágico destruía un embrión. es increíble la sororidad que se puede generar en yahoo respuestas.
toda esa situación bizarra me dió mucha risa. reí por dos minutos de lo patético que era ese momento y calenté el agua. agarre mis queridos tecitos que compré en mi viaje de egresados a bariloche en 2012. nunca creí que los iba a usar. pensaba regalarselos a mi abuela. pero colgué. y como colgué ahora me estaban ayudando a contraer mi útero. es que a veces se me retrasa y voy por la vida no viviendo porque me preocupo. 
miré house of cards. me dormí.
me levante. almorzé.
fui al baño. 
sangre. 
salté. 
me reí el doble que la noche anterior. la canela funcionó. 
la canela es feminista.
canela compañera.