Mirá:
no me subestimes.
Considera que me subestimaste antes y te sorprendí.
Y me animé y te agarré y te maté.
Y te cuento:
que vos me saludaste con un beso de esos que se dan la gente que se quiere.
Y yo te puse la cara.
No porque no te quiera,
porque sí,
que se yo,
yo te quiero.
Bue,
que es querer.
No?
Osea,
no sé,
un desayuno te hago.
Te pongo azúcar al borde del vaso.
Te doblo la servilleta.
No sé, mínimos cuidados.
pero acostumbrate que,
a sabiendas de tu gran papel como plátano
(o banana o gato)
si tu me pides sinceridad
debo con pena contestarte que
no, no, no,
estoy feliz de mi libertad
quiero aplazar para mañana
(aparte tengo tiempo, que se yo)
atarme no no no
Macana.
Me divierte mandarme macanas.
Un poco por nena y un poco por feminista.
pd: Bancatelá.