de repente y sin avisar.
aparece ese sesgo de desconocimiento hacia el otro.
y lo peor:
pense otra vez que esta vez... no iba a suceder.
y la desilusión que me sube por el calor del asfalto a la cabeza,
allí esta,
nuevamente,
presente,
jodiendo,
haciendome transpirar los pensamientos otra vez.
de la anarquía de los días a el orden absoluto en un segundo.
y ordeno de repente todas mis decisiones y reflexiones.
cuando sé que otra vez,
me van a fallar:
un poco de palabrerío,
y ahí voy a estar.
porque soy una tonta que hace lo que tiene que hacer.
y un día te veré volver,
como a todos,
como a todas las ideas.
al final de cuenta,
nunca sé,
si conocí al otro.
o son mis ideas...
carcomiendome.
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